Hoy es domingo. Es primavera. Me apetece salir a dar un garbeo. Cabe la posibilidad de ir a dar un paseo por la orilla del mar, pero la brisa, que por momentos se está convirtiendo en viento, me hace cambiar de idea. Segunda opción en mi lista de preferencias: ir a visitar un rastro. Cuando comencé este blog, en alguna ocasión ya hice mención de los diversos rastros que hay por esta zona y de lo curiosos que resultan. También comenté lo atractivo de realizar una visita a cualquiera de ellos. Pues bien, hoy os presento no un rastro, sino un anticuario muy peculiar que había ( hace ya alguna década ) en la Costera La Mar en Villajoyosa. Se llamaba "Anticuaria Jaime León ".
Mi madre hizo amistad con él y le visitaba con asiduidad, no sólo para escarbar entre todos los cachivaches que tenía, sino para pintar y pintar y seguir pintando rincones y objetos que iba descubriendo y a los que les conseguía resaltar la belleza con sus pinceles. Daba igual si utilizaba acuarelas, rotulador, óleos, lápiz o cera, el caso es que al final resultó pintar una gran colección.
Jaime León era un tipo muy peculiar. Era medio chatarrero, pero tenía una gran sensibilidad y aprecio por el arte y eso fue lo que le llevó a ir cambiando, poco a poco, la chatarra por las antigüedades. Yo recuerdo ir con mi madre a su tienda y disfrutar un montón. Para mí era como si me dieran las llaves de un desván de mis tatarabuelos y me dejaran sola ante el peligro y así poder encontrar el argumento de mis películas. Ese lugar era el idóneo para desarrollar mi creatividad y vivir mis propias aventuras. Pero lo mejor de todo es que nadie me decía " ¡ No toques eso ! ", " ¡ Mila, ten cuidado ! "...Allí todo estaba medio amontonado y reinaba un desorden organizado. Desde pequeña me enseñaron a ser cuiadosa y a portarme bien, sobre todo en casas ajenas, así que el dejarme escuadriñar por allí, no suponía ningún riesgo.
En fin, recuerdos de la infancia que no tienen importancia salvo para quien los ha vivido. A mí me gusta detenerme en ellos de vez en cuando, sobre todo si se trata de momentos gratos, divertidos y estimulantes. Ahora, si lo pienso dos veces creo que no todo es tan idílico pues, cuando analizas el año en el que ocurrieron, te hacen ver que te vas haciendo mayor.
Me hago mayor, pero mi vida es como esta Anticuaria de Jaime León : está llena de cosas buenas y gentes que entran y salen en ella para hacérmela más agradable. Yo disfruto de todo ello, lo conservo todo en mi memoria y corazón y contemplo lo que vale la pena recordar. Y ante todo, espero seguir ampliando mi colección.
Como siempre : Espero que os guste.
JAIME LEÓN ANTICUARIA
Acuarela 50 X 35
VIVAMOS LA VIDA A TOPE Y SEPAMOS GUARDAR TODO LO QUE NOS PUEDA ENRIQUECER.
TENGAMOS NUESTRA PROPIA ANTICUARIA.
NOS SERVIRÁ PARA DAR DE VEZ EN CUANDO UN REPASO A NUESTRA VIDA Y VALORAR TODO EL CAMINO RECORRIDO.
